La música sigue en el aire. En estos tiempos en los que el miedo y la incertidumbre nos oprimen, la música se ha convertido en un refugio aún más necesario para nuestra frágil sociedad. Intangible, poderosa, inspiradora y efímera, la música es ese instante luminoso que encontramos en la oscuridad, un destello de esperanza. Las experiencias aciagas nos enseñar que cuando empiezan a resquebrajarse los cimientos de lo conocido, debemos aferrarnos con fuerza a las cosas que amamos, a las melodías que llevamos guardadas en el corazón, a los aromas, a los hábitats placenteros. Escribo estas líneas con el fin de presentar un par de vídeos que acaban de salir a la luz, dentro de un proyecto que pusimos en marcha hace un par de años.
Ezust Duo es un proyecto de fusión, una combinación entre dos instrumentos polifónicos, ambos de teclado, pero con historias y tradiciones muy distintas, dos polos que se atraen y al mismo tiempo se complementan mutuamente. Instrumentos hábiles para acompañar a otros y también ideales para abordar un amplio repertorio propio. Su combinación, sin embargo, no es muy habitual, y por eso mismo Garazi Navas Mundiñano y yo hemos querido apostar por este dúo. El grupo se formó en 2019 en Musikene (Centro Superior de Música del País Vasco), y tocamos música sin límites de estilo; un repertorio de gran sensibilidad que refleja con finura y elegancia la riqueza cultural del mundo actual, lleno éste de contrastes.
Aprovechamos este texto para agradecer a Kulturaz, la Cooperativa Cultural de Azpeitia, y a los responsables del Palacio Igartza de Beasain, quienes nos han acompañado en el camino para hacer posible la grabación de sendos vídeos. Si al escuchar las piezas sentís, en vuestras pupilas y tímpanos, una pequeña parte del gozo y satisfacción que nosotros experimentamos al prepararlas y grabarlas, estaremos satisfechos.